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Rehabilitación del Chalet "La Lila" en Oviedo
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Cliente : AYUNTAMIENTO DE OVIEDO
Especialidad : Rehabilitación
Localización : OVIEDO
Valor añadido : Estudios preliminares, Servicios de Construcción
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Situado en el nº 17 de la calle de la Lila, este chalé se edificó entre 1896 y 1903 en la finca «La Sardinera», Aunque figura el chalé como de autor desconocido, lo cierto es que se conserva el original del proyecto firmado por Juan Miguel de la Guardia, siendo esta construcción coetánea, con otras obras de este arquitecto municipal. Sin embargo, la casa de la Lila es un ejemplo «más modesto en cuanto a calidad material y arquitectónica que otros de la ciudad», «pero valiosa en su singularidad urbana y su extenso jardín».
 
La casa y su rico jardín (con varios ejemplares de diferentes tipos de palmera) los compró en 1906 Enrique Díaz Rubín, pasando posteriormente por varios propietarios, fue María Teresa Díaz Rubín, casada con Antón Uría, militar de artillería vinculado a la dirección de la Fábrica de Armas de Oviedo, la última persona que ocupó el chalé (deshabitado, parece ser, desde los años ochenta del siglo pasado). Luego el chalé acabaría en manos del Grupo Fresno, que lo cedió al Ayuntamiento de Oviedo a cambio de poder construir en parte de su jardín. 
 
Su rehabilitación lo ha  reconvertido en un centro de estudio, así como de Internet y Nuevas Tecnologías.
 
El chalé de la Lila, que tiene forma cúbica, fue construido con una superficie en planta de 262 metros. La casa tiene una pequeña doble escalera de acceso desde el jardín hacia una puerta de doble hoja en madera tallada. En la planta baja y tras un vestíbulo con artesonado en el techo y otra puerta –también de madera tallada, aunque de estilo posterior–, hay a la izquierda dos salones grandes comunicados, uno con chimenea y otro con un fresco de angelotes en el techo. Las dos salas comunican con una amplia galería cubierta...
 
»A la derecha, hay otra sala y un aseo, y atrás, una cocina y una despensa –las dos únicas piezas donde se conservan azulejos hidráulicos, porque el resto está entarimado–, así como un office. De la cocina, otra escalera da al jardín posterior y a las cocheras cercanas [...], que antes debieron ser establos, porque tienen pesebre.
 
»Una escalera interior de madera sube al resto de los pisos –segundo y tercero, porque el desván es muy bajo y su acceso es de trampilla–, aunque la casa dispone de ascensor. En esas plantas, además de un lavadero-secadero junto a una habitación "de servicio", hay numerosos dormitorios, comunicados varios, de dos a dos, con amplios cuartos de baño.